Una llamada telefónica o una entrevista en los casos de pareja es posible y queda plenamente a discreción del case officer (secciones 56, 58 y 59 del Migration Act), pero no constituye una etapa estándar: la mayoría de los casos de pareja se deciden con base en la documentación, y la entrevista suele aparecer cuando existe alguna duda sobre la autenticidad de la relación o sobre los hechos alegados en el expediente.
Negin Safaei, abogada de inmigración de Australia con MARN 1791573, considera que este es uno de los temores más frecuentes entre las parejas y explica con claridad su marco legal: la ley permite al decisor obtener cualquier información que considere relevante e invitar al solicitante, de forma verbal o escrita, a aportar información adicional; la respuesta también puede solicitarse por escrito, por teléfono o mediante una entrevista. Conforme a la sección 59, el solicitante tiene el deber de hacer todo esfuerzo razonable para estar disponible y asistir a la entrevista, y no es obligatorio que la entrevista sea presencial: una entrevista telefónica también puede resultar suficiente.
Lo que se comenta en el ámbito público sobre «un mismo oficial llamando de manera simultánea al sponsor y al solicitante» no forma parte de ningún procedimiento publicado por el Departamento de Inmigración; no existe algo así en la política oficial, y lo que se reporta en la práctica son llamadas separadas —en ocasiones con poco tiempo de diferencia entre una y otra—. Negin Safaei insiste en que estas descripciones deben entenderse como experiencia de campo y no como un reglamento oficial; y precisamente esa distinción marca la diferencia entre una preparación informada y una ansiedad innecesaria.
El dato tranquilizador es que toda entrevista se enmarca en el llamado Code of Procedure. La sección 57 obliga al Departamento a poner ciertas informaciones desfavorables en conocimiento del solicitante, para que pueda comentarlas, antes de fundamentar la decisión en ellas; y la sección 58 establece que la invitación a aportar información debe precisar la forma y el plazo de respuesta. En la práctica, además, el solicitante puede pedir al oficial que reprograme la hora de la entrevista, que la comunicación se realice a través de su representante legal designado, o que se le facilite un intérprete: se trata de solicitudes razonables, no de derechos publicados en la política oficial, y por lo general esta simple petición basta para disipar la presión emocional del momento de la llamada.
Sobre los relatos relativos a «visitas domiciliarias y preguntas a los vecinos» conviene ser igualmente riguroso: ningún documento publicado por el Department of Home Affairs, el Migration Act o la MARA presenta esa práctica como parte del trámite ordinario de una Partner visa. Los oficiales no pueden ingresar a un domicilio privado sin el consentimiento del ocupante o sin una facultad legal que los habilite, y la potestad de «entrar a un lugar con fines de monitoreo de visas» prevista en la ley está configurada en torno a las instalaciones de los proveedores educativos, no al hogar de las parejas. Las visitas de campo ocurren en el contexto de expedientes de incumplimiento y fraude, y deben considerarse excepcionales y sin respaldo en la política publicada, no una experiencia habitual.
La recomendación práctica de Negin Safaei es clara: construya su expediente de manera tan documentada y coherente que una eventual llamada no sea más que la confirmación de la realidad de su vida en común, y que las respuestas se mantengan alineadas con lo que ya consta en el expediente.
Si desea afrontar con calma y plena preparación cualquier llamada o entrevista, agende una consulta con Negin Safaei para una revisión personalizada de su caso de Partner visa.
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This answer reflects the law and policy as verified on September 29, 2026. Immigration rules change frequently — confirm the current position before acting.
Sra. Negin Safaee Abogada de Migración de Australia 1791573
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